Y vamos cayendo en picado, no encuentro un futuro claro y comienzo a desesperar con esa manera tan difícil que tienes de ver las cosas, tan complicado de tratar. Y yo, tan tonta, que cometo errores sin pensar.
Pero una tonta que está enamorada hasta las trancas de un chico que no sabe ni la mitad de lo que siento, de un chico que jamás se abre, al que hay que arañarle el alma para que suelte lo que siente.
Siempre supe que no sería tarea fácil, siempre supe que tocaría fondo mil veces pero las veces que tocaría el cielo superarían con creces a las caídas. Porque aunque me dé las rayadas de mi vida, los llantos de hora y media manchando la almohada de rímel, los miedos, las inseguridades, también es quien me salva de las ruinas, del caos. Y quiero que siga siendo así. Cuando pienso en la idea de perderle me estremezco, se forma un nudo en mi garganta insoportable, doloroso y mis ojos se empañan, lo veo todo borroso. No sería capaz de continuar sin él al otro lado. Jamás.