sábado, 13 de junio de 2015

Por si lo lees... por si me lees...

Últimamente mi vida es una sucesión de puntos suspensivos. Todo es una continua espera a ese famoso “y si…” ¿Y si aparecieses aquí ahora? ¿y si sonase el teléfono y es tu voz? ¿y si te llamo? ¿y si cojo mis cosas y me planto frente a tu ventana? Te fuiste hace ya unas semanas… pero qué semanas. Siempre he sido de las que se les pasa el tiempo volando, pero parece que de repente el tiempo se ha dado media vuelta y ha puesto en marcha el botón de retroceso. Porque eso parece, que en vez de avanzar, retrocedo. Y sabes… hay días en los que me despierto dispuesta a olvidarlo todo pero… ¡pum! Ahí pasas tú, delante de mí, con ese andar peculiar y ese pelo alborotado de las mañanas. Y pasas por delante... y son como mil y una puñaladas, porque no me miras. Todo el día es una avalancha de recuerdos, de añoranzas, de melancolía. Y yo mientras tengo que esconderme detrás de una falsa sonrisa, me acerco a la gente, les hablo, me río, bromeo, ¿por qué, para qué? Simplemente es mi mecanismo de defensa, quiero que me veas brillar como siempre, no quiero que veas cómo me apago. Porque eso siento, que poco a poco me apago, cuanto más te alejas, más oscuro se hace todo aquí dentro. A pesar de que nunca ha sido demasiado iluminado mi interior... a mis demonios no les gusta la luz… Y bueno, sólo quedan unos días para no verte más. Por lo menos hasta dentro de 3 meses. 3 meses sin tu mirada, 3 meses sin tu voz. Será un verano difícil. Serás mi olvido de verano. Y pienso en todos los planes que tenía para y por ti… tenía planes, planes que nos harían fortalecernos. Quería enseñarte el poder de la escritura, quería jugar contigo en la playa tardes enteras, quería jugar contigo en mi sofá para acabar después en mi cama mordiéndonos hasta el alma. Quería viajes contigo en coche llenos de miradas cómplices, quería piques de minuto y medio, quería abrazos de hora y media, quería que me siguieses queriendo… sería nuestro verano, sería el comienzo de toda una vida a tu lado. Porque nunca bromeé cuando decía que contigo me imaginaba hasta la primera cana. Porque pese a tu abandono sigo pensándote noche y día. Sigo soñando que vuelves a mí. Sigo buscando salidas que me lleven a ti. Pero me quedé en mi cueva, me quedé en esa oscuridad a la que me arrastró el fin de nuestro amor. Ojalá te des la hostia y me necesites, ojalá te caigas y no puedas levantarte, porque de ese modo sólo te quedará una salida: yo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario