Últimamente mi vida es una sucesión de puntos suspensivos. Todo es una
continua espera a ese famoso “y si…” ¿Y si aparecieses aquí ahora? ¿y si sonase
el teléfono y es tu voz? ¿y si te llamo? ¿y si cojo mis cosas y me planto frente a tu ventana? Te fuiste hace ya unas semanas… pero qué
semanas. Siempre he sido de las que se les pasa el tiempo volando, pero parece que
de repente el tiempo se ha dado media vuelta y ha puesto en marcha el botón de
retroceso. Porque eso parece, que en vez de avanzar, retrocedo. Y sabes… hay días
en los que me despierto dispuesta a olvidarlo todo pero… ¡pum! Ahí pasas tú,
delante de mí, con ese andar peculiar y ese pelo alborotado de las mañanas. Y
pasas por delante... y son como mil y una puñaladas, porque no me miras. Todo el día es una
avalancha de recuerdos, de añoranzas, de melancolía. Y yo mientras tengo que
esconderme detrás de una falsa sonrisa, me acerco a la gente, les hablo, me río,
bromeo, ¿por qué, para qué? Simplemente es mi mecanismo de defensa, quiero que
me veas brillar como siempre, no quiero que veas cómo me apago. Porque eso
siento, que poco a poco me apago, cuanto más te alejas, más oscuro se hace todo
aquí dentro. A pesar de que nunca ha sido demasiado iluminado mi interior... a mis demonios
no les gusta la luz… Y bueno, sólo quedan unos días para no verte más. Por lo menos
hasta dentro de 3 meses. 3 meses sin tu mirada, 3 meses sin tu voz. Será un
verano difícil. Serás mi olvido de verano. Y pienso en todos los planes que
tenía para y por ti… tenía planes, planes que nos harían fortalecernos. Quería enseñarte
el poder de la escritura, quería jugar contigo en la playa tardes enteras,
quería jugar contigo en mi sofá para acabar después en mi cama mordiéndonos hasta el
alma. Quería viajes contigo en coche llenos de miradas cómplices, quería piques
de minuto y medio, quería abrazos de hora y media, quería que me siguieses
queriendo… sería nuestro verano, sería el comienzo de toda una vida a tu lado.
Porque nunca bromeé cuando decía que contigo me imaginaba hasta la primera
cana. Porque pese a tu abandono sigo pensándote noche y día. Sigo soñando que
vuelves a mí. Sigo buscando salidas que me lleven a ti. Pero me quedé en mi
cueva, me quedé en esa oscuridad a la que me arrastró el fin de nuestro amor. Ojalá
te des la hostia y me necesites, ojalá te caigas y no puedas levantarte, porque
de ese modo sólo te quedará una salida: yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario